miércoles, 20 de mayo de 2015

Reseña: Una mirada al teatro franco-mexicano

Reseña
El amor y su travesía en la post-modernidad teatral y social



Un poster autografiado por la actriz mexicana Arcelia Ramírez “Gracias por haber venido, ojalá la hayan disfrutado a pesar de su tremendo poder…” denota la satisfacción unificada a la de su compañero de escena, Antón Araiza. Juntos nos llevan de principio a fin a ser cómplices del efecto en la psique humana y en el espectro  emocional de una ruptura de pareja. En nuestro país, las rupturas han ido en aumento, claro está en la comparación divorcios-matrimonios que establece el INEGI entre el siglo XX y el corriente. Así es, en nuestro México, no sólo este instituto  ha visto la necesidad de mostrar en cifras el punto final de las  relaciones de pareja;  también la cultura francesa ha dejado una aportación a este campo con la obra Clausura del Amor que se presenta desde el 7 de marzo hasta el 24 de mayo de 2015 en el Foro Lucerna, ubicado en la colonia Juárez, calle Lucerna # 64, D.F.



Clausura del Amor es una obra teatral naciente de la pluma del director francés Pascal Rambert, quien desde 1980 comenzó su carrera, alcanzando con esta puesta en escena el Gran Premio de Literatura Dramática 2012, y no contento con ello está en pos de dirigir su primera película. En nuestro país, la primera exhibición de la obra fue en septiembre de 2014 en  el foro cultural del Bosque de Chapultepec, con apoyo de la Coordinación Nacional de Teatro en México y del Institut Francais, marcando un punto en común: El mundo contemporáneo en medio de la postmodernidad y sus efectos en las relaciones humanas, principalmente en las maneras de comunicarse, de vivir y de sentir  el teatro, sin obstáculos como la variedad geográfica, la diversidad política y la diferencia lingüística.
¿Qué mérito tiene una obra cuyo tópico común impactó en el gesto y la expresión facial de al menos 82 espectadores del Foro Lucerna? Nada más ni nada menos que entender que el plano del lenguaje con sus gestos, palabras, movimientos y silencios;  hace acto de presencia no en la historia misma, sino en la combinación de estos dos monólogos que presentan la transformación de los actores, tras quedar empapados en charcos de sudor y sangre, la letalidad del lenguaje para dar muerte al lenguaje mismo cuando es empleado bajo premisas absurdas y poco sabias que desgarran a otro ser humano y el significado del amor atrincherado y masacrado en medio de una guerra de remembranzas dentro de un fallido matrimonio de una mujer y un hombre desvalido de una vida interior. ¡Definitivamente poco agradable la temática, brutal, pero magnánima en la forma y estructura del relato teatral!
Si desea acudir a presenciar esta obra, no espere ver escenografía, no existe, tampoco hay bambalinas y presentación excelsa de la misma, Clausura del Amor, rompe esquemas en la manera de narrar teatro, tal y como se lo propone desde el inicio  usando como pretexto una historia trágica que hace alarde del juego de luces, unas sombrías escaleras y unas charolas de plata son testigos de lo que el lenguaje de un hombre y una mujer desencadenan con esquirlas de efecto personal, bilateral y colateral.

 Cada espectador queda asombrado por el ímpetu con el que Antón define su postura: “Quería verte para decirte que se acabó, no va a seguir aquí, se acabó, entiende, no podemos seguir por siempre…” Y ¿qué dijo Arcelia ante esto? Si quieres saberlo, acude a verla en sus dos últimas funciones este 23 y 24 de mayo, a las 21 y 18 horas, respectivamente. ¡Te impactará!

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